Panorama económico de la Argentina hasta 2018

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La Fundación de Estudios para la Salud y la Seguridad Social (FESS) contó con la presencia del economista Mario Vicens, ex Presidente de Asociación de Bancos de la Argentina. Fue en el marco de sus encuentros académicos mensuales. Reproducimos a continuación sus principales previsiones en cuanto a la actualidad de la economía argentina:

Medidas de shock

  • La eliminación del cepo cambiario y el arreglo con los holdouts fueron medidas de shock, algo que hizo apenas asumió el gobierno de Cambiemos. Y que a mi modo de ver fue muy exitoso.
  • Replanteo de la carga tributaria de los exportadores al reducir significativamente el impuesto a exportaciones de soja y maíz y trigo, entre otros impuestos para bienes no agropecuarios.
  • El gobierno replanteó la deuda provisional con la exteriorización tributaria, un tema controvertido en cuanto al manejo fiscal que ahora estamos bien por el blanqueo, pero esos compromisos en el tiempo serán complicados de llevar adelante.
  • Hasta diciembre de 2015 el mecanismo principal de financiamiento fue el BCRA, vinculado a niveles inflacionarios y pérdida de reservas. Este gobierno después de los holdouts y el cepo -y al normalizar la relación financiera con el exterior- acudió a los mercados internacionales para financiar los desequilibrios fiscales.
  • Puso una meta muy exigente de inflación desde el BCRA porque implica una caída sostenida hasta llegar a 1 dígito en 2019. Es una política de shock para bajar todos los precios de la economía, con un programa basado en la política monetaria que no es gradual. Es un compromiso exigente.

Medidas de gradualismo

  • Estamos frente a un gradualismo condicionado porque, aunque se intentan tomar acciones graduales, se ven afectadas por situaciones políticas, límites a la negociación del gobierno, y cierta falta de idoneidad para encarar esas negociaciones. Eso se da en el plano de replantear los precios de servicios públicos como energía y transporte, que quedaron atrasados en relación al salario, tipo de cambio o inflación, y que generan dificultad de inversión como en el caso energético.
  • Lo mismo pasa con la reducción de los subsidios, por ejemplo, a la provisión de energía ha caído como consecuencia del precio del petróleo y menor actividad económica. Es decir, la caída no fue por retirada de subsidios sino por fenómenos externos.

Deuda y tasa de interés

  • En este momento estamos superando lo que había sido previsto, y es una luz amarilla desde el plano de la oferta de fondos que tendrá el país. Esperamos que la Argentina pueda financiarse porque en lo internacional tiene un nivel de deuda acotado todavía. Argentina luce como un país relativamente poco endeudado, también a nivel privado.
  • En cuanto al perfil de deuda la estructura de vencimiento es acotada, por lo que no sería un problema financiero difícil de resolver. Lo que significa que el país todavía es elegible para colocar deuda por parte del mercado internacional.
  • El argumento atractivo en términos de quienes invierten en Argentina prestándole plata es el tema de la oportunidad. Argentina estaba barata y no tan endeudada, por lo que enfrentará servicios de deuda sin dificultad y el país se está recuperando. Por lo que el riesgo no es significativo. Pero esta situación va a empezar a cambiar y, para que siga siendo atractivo el país para conseguir recursos internacionales, debe haber una perspectiva de crecimiento con cierta sustentabilidad. La tasa de retorno de inversión tiene que ser atractiva.
  • En ese plano, hay algunas noticias positivas, como el indicador de actividad económica, hay claras expectativas de que la economía empieza a recuperarse. Se refleja en las encuestas del BCRA en cuanto a expectativas de crecimiento.
  • También depende de crecer en un contexto de menos inflación, que es uno de los compromisos más notables del gobierno. En los próximos meses se estabilizará. Los precios regulados ya se reflejan y las expectativas del mercado también hablan de estabilización de la inflación en el orden del 1,5% mensual. El mercado apuesta claramente a
  • Este es el panorama en el escenario más optimista. una política económica que, si todo sale bien, tendría un crecimiento del orden del 3% con una tasa de inflación del orden del 12%, un tipo de cambio que va a terminar a unos 20 pesos a fin de 2018 y tasas de interés que tendrían que estar en 16% a fin de ese mismo año.

Preocupaciones en el horizonte

  • No me animo a hacer una apuesta sobre las elecciones y sobre el impacto en la economía. pero no debería haber problemas hasta fin de año. Aunque si el resultado no es bueno para Cambiemos, el año que viene podríamos tener problemas en el crecimiento de la economía.
  • Segundo factor de riesgo: Brasil. Pero no es un tema de ahora porque su problema económico estructural es grave hace cuatro años, con déficit fiscal creciente con capitales del exterior a tasas de interés muy altas con un tipo de cambio muy bajo. La caída de la actividad está en el orden del 4% por año, que se suma a la crisis política.
  • Me pregunto si Argentina ya no ha absorbido todos los costos de la crisis brasileña, teniendo en cuenta que ya hace 4 años que se vive en esta situación con Brasil. Si es así, que siga el problema, desde el punto de vista del impacto en la industria o importación y exportación de automóviles o autopartes, no me queda claro que haya impacto adicional. En enero de 99 sí nos llevó a la crisis de 2001 porque Brasil había devaluado un 40%.
  • La FED endurecerá la política monetaria, la tasa de los fondos federales seguirá subiendo de a 25 puntos en dos años más y los mercados lo tienen asumido, así que no veo problema. Europa y Estados Unidos comienzan a recuperarse con tasas morigeradas, por lo que los precios de los commodities se mantendrán en los niveles actuales.que al final del año la tasa de inflación estará en el orden del 1,3 mensual en promedio, o sea de una anual del 15%.
  • El otro desafío del gobierno en la macro es el tipo de cambio y la tasa de interés. El tipo de cambio sería para evitar que siga cayendo el poder de compra del dólar en la Argentina. Se da un promedio de 17,6 pesos para diciembre según lo que se habla en el mercado; y de 20 pesos a fin de 2018. Si esto se concretara, la tasa de devaluación implícita equivale a un 15% anual, que sería también parecido al índice general de precios del consumidor. Medido de ese modo, no habrá deterioro de poder de compra de la divisa en la Argentina.
  • Habiendo conseguido eso, el otro desafío es que las tasas de interés bajen. Hoy están entre 25 y 26% lo que indica que estamos muy por encima de la tasa de inflación esperada. La expectativa es que en diciembre de este año llegara al 22% y a fin de 2018 al 16%. Si crece la economía al 3% bajarían las tasas.